jueves, julio 20, 2006

El Abuelo I

Mi abuelo Candido es el único abuelo que he conocido, el otro murió cuando mi madre tenía nueve años así que no llegamos a coincidir. Desde que murió mi abuela Margarita, él y un par de tias abuelas son los únicos viejos de mi vida con los cuales he tenido roce y que de verdad me importan. Cuando mi abuela vivia él queria que los dos se fuesen a un asilo y era una pelea conseguir que se apuntase con ella a los viajes del incerso. Ahora que mi abuela no está, le daría pánico quedarse en un asilo solo y se apunta a todos los viajes que puede. Se ha comprado un movil con cámara, un cámara de fotos digital e intenta darnos a todos los nietos los piropos y besos que nunca nos dió.
Cuando era niña yo solia decir que en lugar de abuelo yo tenía a un señor que leía el periodico y hacia la siesta en el sillon de la salita todo el tiempo. Sus mayores muestras de cariño eran alguna historia sobre la historia de Córdoba que conocía bien a pesar de ser de Cáceres y su respeto a mis ganas de leer. Yo cogía un libro de la estanteria y me sentaba a su lado mientras él me observaba desde sus gafas. Recuerdo a mi tia Lupe diciendo que yo suspendia y que solo servía para leer y a él diciendo que dejase a la niña en paz, luego me señalaba una silla y me invitaba a leer a su lado. A veces en verano nos compraba helados, pero no nos cogia en brazos, no jugaba con nosotros ni nada más. La verdad es que tampoco lo hizo mucho con sus hijos estar en casa y trabajar para ellos fue el resumen de sus deberes de padre, el resto le toco a mi abuela para un total de 14 hijos.
Ahora mi abuelo es un viejo un poco latoso, mas delgado y que pasa cada mes con uno de sus hijos pero sigue siendo chistoso en su cínico humor peculiar que mi padre y yo hemos heredado junto a la nariz, parte del perfil y la mirada.
El mes pasado estuvo aqui en Barcelona, en casa de mi tia y me conmovio su alegria al verme, sus piropos, sus besos, sus ganas de hablar de su vida.
Me he enterado que a los 7 años cuidaba puercos, y que a los 15 participaba en el llamado mercado negro del aceite. Los maquinistas le escondian los sacos de comida a cambio de que luego él vendiese en su casa la que ellos traian. Él solia subir a un tren que iba de madrid a Córdoba y que llamaban el perro por lo lento que era. Casi todos los que trabajaban en trenes estaban implicados en esa mafia de contrabando de comida en una epoca en la que España se moria de hambre. Él ni siquiera compraba billete, se escondia en los vagones de gallinas y una que lo pillaron se tuvo que volver a montar con el tren en marcha y correr por los techos de los vagones para no ser descubierto.
Lo que mas me ha llamado la atención de su historia aparte de la imagen de los 15 años de mi abuelo y su carrera como un spiderman que saltaba por los trenes, es otro hecho de mi familia que yo ya conocía.
Mi abuelo Manuel, el padre de mi madre, antes de feriante y minero también fue estraperlista como mi abuelo Candido y recorria toda Sierra Morena, desde Jaén a Córdoba y Granada con dos mulas cargadas de café, tabaco, aceite , sacarina y otras cosas que por venderse de esa forma más baratas, perseguia la guardia civil como ahora se persigue la droga.
Así que por ambas partes yo resulto ser nieta de piratas y me viene de sangre mi habilidad para ciertas cosas. Se trataba y se trata ahora de sobrevir con las armas que le vamos buscando a la vida para intentar ir siempre hacia delante.
Cuando mi abuelo termino tuve que estar sola unos minutos porque me vino un llanto tonto que hacia siglos que no tenía. La conciencia de quererle, de conocerle ahora que le quedan pocos años durante los cuales le vere contadas veces me pillo demasiado por sorpresa.

1 comentario:

Galo dijo...

Los abuelos, son nuestro pasado, nuestra identidad, somos sus pensamientos, la gran herencia para saber lo que podemos hacer.

mi pequeña pirata de principios del siglo XXI